Dormir con un horario constante
No es solo cuántas horas duermes, sino qué tan constante es tu horario. Acostarte y levantarte a una hora similar cada día puede ayudar a regular los ciclos de energía. Un punto de partida: elige una hora fija, evita pantallas brillantes justo antes de dormir y mantén tu cuarto oscuro y fresco.
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